MENOPAUSIA, ESTRÉS Y EL ENTRENAMIENTO DEL CORAZÓN

MENOPAUSIA, ESTRÉS Y EL ENTRENAMIENTO DEL CORAZÓN

MENOPAUSIA, ESTRÉS Y EL ENTRENAMIENTO DEL CORAZÓN

En este post quiero compartir con vosotros una de las técnicas más sencillas y hermosas para controlar o aliviar los efectos del estrés en nuestras vidas. Para ello empezaremos recordando qué es la menopausia, qué cambios se dan en el cuerpo de la mujer. Hablaremos de lo que es el estrés y deduciremos por qué durante la menopausia, la mujer  está en peores condiciones  para lidiar con el estrés. Por último hablaremos del entrenamiento del corazón, en qué consiste y cómo podemos, todas y todos, beneficiarnos de estos ejercicios.

Si os apetece podéis escuchar el episodio en ivoox pinchando aquí

  1. MENOPAUSIA

Cómo ya sabéis, la menopausia es el momento en que la mujer tiene su última menstruación y que suele acontecer, de forma natural, sobre los 50 años de edad.  Antes y después de esta fecha hay un periodo de bajada de las hormonas sexuales femeninas que se encargaban principalmente de la maduración de los óvulos para que estos pudieran ser fecundados y tener descendencia.  Pero que también, tenían influencia y función en muchos órganos y procesos del cuerpo de la mujer. Así que cuando estas hormonas empiezan a desaparecer se produce un desequilibrio en el organismo de las mujeres que nos  provocarán algunos problemas  y síntomas más o menos incómodos.

Aclararos una cuestión

Hablo de menopausia de forma general, como el proceso natural que es. No hablo de la menopausia inducida por problemas de salud. Las mujeres que están pasando estos procesos, aunque se pueden beneficiar de todas las técnicas y consejos que voy a compartir, probablemente necesiten más ayuda, ayuda médica.

Tras este punto y aparte, comentaros que las hormonas son como mensajeros que van por el cuerpo ordenando a los órganos para que hagan o dejen de  hacer las funciones que tienen encargadas, coordinándose  así, con el resto del cuerpo.

Así podéis imaginar el caos organizativo que tiene el cuerpo cuando empiezan a fallar estas comunicaciones.

Los estrógenos tiene influencia, por ejemplo sobre una parte del cerebro  llamada hipotálamo que entre sus funciones tiene la de controlar la temperatura corporal, y que con la disminución de estos mensajeros en la sangre empezará a hacer lo que quiera,  más o menos.  Y es el responsable que nos ahoguemos de calor o estemos heladas de frío.

La progesterona, que es otra de las hormonas sexuales, tiene su influencia en las áreas del cerebro encargadas de inducirnos el sueño, por lo que muchas mujeres durante la menopausia sufren de insomnio

En mi post;  “¿Por qué engordamos durante la menopausia?”, expliqué como la bajada de estrógenos influía en la respuesta que tenían nuestras células ante la insulina, resistiéndose a la misma, y que tiene como consecuencia que estas células no obtengan la energía suficiente y por tanto, estemos más cansadas y de regalo, engordemos.

Y en mi último post;” Menopausia cuando caminar no es suficiente”, hablé de como la bajada de estrógenos nos iba a llevar a una pérdida de masa ósea muy brusca, que probablemente nos provoque  dolor en las articulaciones.

Y si a todos estos síntomas físicos les añadimos, la percepción negativa del significado de la menopausia en nuestras sociedades occidentales y para nosotras mismas,  tenemos un cóctel perfecto para estar mucho más sensibles, para sentirnos más inseguras y como consecuencia, estamos más irritables.

 

  1. EL ESTRÉS

El estrés es el mecanismo de alerta de nuestro organismo que nos prepara para la acción.

Cuando hablamos de estrés, tenemos la idea de que se trata de algo negativo que nos va a producir daño y que hay que evitar a toda costa.

Si esta es tu idea, decirte que probablemente, tú estés vivo,hoy en día, gracias al estrés.  Alguna vez, cuando has ido conduciendo, has tenido que dar un frenazo o un volantazo en el coche porque algo inesperado se ha cruzado en tu camino. No lo has pensado, ha sido instantáneo. No  has meditado las consecuencias, sólo has actuado.

Esa respuesta la ha provocado tu mecanismo de estrés.

Después de esa situación, probablemente tuvieras la respiración agitada, el corazón te fuera a mil y tu cuerpo estuviera temblando. Todo esto como consecuencia del torrente de hormonas que se  liberaron  en tu cuerpo para darte todos los recursos necesarios para salvar tu vida.

Si te imaginas a nuestros antepasados, los hombres de las cavernas, que podían ser atacados por cualquier animal y  devorados en segundos. Su cuerpo debía de estar preparado para sin pensar, ni analizar, ni estudiar la situación, responder al peligro. Y las respuestas ante el peligro, podían manifestarse de tres formas; huida, lucha o inmovilidad. Te aseguro que nuestro organismo sabía, instintivamente, cuál de estas estrategias debía escoger ante cada peligro. Hoy en día, quizá, va un poco más perdido.

Y por supuesto, ante una situación que nuestro organismo detecta como peligrosa, prioriza los mecanismos de supervivencia y bloquea o paraliza las otras funciones que no son tan útiles en este momento. Entre ellas el razonamiento lógico. Ya te comento después, alguna de las implicaciones que esto tiene.

Pero como las personas somos un poquito más complejas y a la vez nuestro mundo es un poco más complejo que el de nuestros antepasados, las situaciones que desatan nuestro mecanismo de estrés o de alerta , son muy amplias y están mediadas por la interpretación que de ellas hagamos.

Os pongo algunos ejemplos.

Tenemos un examen. Obviamente lo interpretamos como peligro, no de vida o muerte, pero si, peligroso según las consecuencias que el aprobar o suspender, tengan en nuestra vida.  Si lo tomamos como algo importante, pero no muy transcendente, ese estrés que nos provoca, nos ayudará a mantener más la concentración a la hora de estudiar y a ser más eficaces a la hora de responder a las preguntas. Si lo magnificamos y empezamos a dudar de nuestras capacidades y tenemos pensamientos catastrofistas sobre el resultado del examen, probablemente la respuesta de estrés sea tan grande que nos entorpezca a la hora de estudiar y nos quedemos en blanco el día del examen.

Otro ejemplo ambivalente, uno que se puede dar  todos los días. Imagina que vas en un avión y te tienes que tirar con paracaídas. Te aseguro que los niveles de adrenalina en la sangre van a estar disparados, tanto si lo has hecho antes como si es tu primera vez. No te cuento ya, si lo tienes que hacer porque el avión cae y es la única forma de salvar tu vida. Si te lanzas del avión porque quieres, probablemente ese subidón de adrenalina lo vas a vivir como algo emocionante y agradable. Además va a permitirte estar en un nivel de alerta óptimo para realizar las acciones correctas y en el momento adecuado para que se abra el paracaídas y aterrices correctamente. Si  te lanzas por obligación y suponiendo que consigas abrir el paracaídas y llegar al suelo sano y salvo, te aseguro que tu experiencia no habrá sido tan gratificante.

Así pues, el estrés per se, es un mecanismo muy interesante. Nos permite defendernos, nos ayuda a conseguir objetivos e incluso podemos pasarlo genial si nos gustan los subidones de adrenalina.

 Por cierto, la adrenalina y el cortisol son hormonas que van a llevar los mensajes de acción a nuestro cuerpo.

Ahora quiero que os preguntéis ¿Qué situaciones de mi vida considero yo peligrosas?

Quizá podáis responder mejor si reformulo la pregunta.

¿Qué problemas tienes en tu vida? Problemas económicos, en el trabajo, familiares, de salud…

 Todos los problemas los vivimos como peligros. Es más, incluso si no hay un problema real, sólo está en tu cabeza. El simple hecho  de pensarlo, de imaginarlo hace que  tu cuerpo reaccione como si  fuera real, activando los mecanismos de estrés.

¿Tienes problemas digestivos? ¿Te duele el estómago o tienes muchos gases? No me extraña, la digestión es uno de los mecanismos que se paralizan con el estrés.  Tu cuerpo dice algo como así: “¿Cómo se te ocurre comer? Ahora es tiempo de luchar”.

¿Se te pone el corazón a 100 o te sube la presión arterial?  Tu cuerpo te dirá:” Entiende que voy a bombear mucha sangre para que haya mucho oxígeno y energía en tus músculos por si tienes que golpear a alguien o salir corriendo”.

¿Caes enfermo constantemente? ¿Te duele todo el cuerpo? “No es hora de activar a las defensas”- comentará mister organismo- “Es la hora del ataque, hay que estar en tensión, preparados, firmes y listos”.

¿Qué estás despistado y se te olvidan las cosas? “Pues porque no estás a lo que tienes que estar- te comentará tu compañero de viaje-. Ahora hay que estar concentrado en lo que nos preocupa y nos puede hacer daño”.

¿Te sientes agotado, hambriento y encima está creciendo el michelín de tu cintura? “Entérate” diría él. “He tenido que movilizar toda la energía disponible por si teníamos que actuar, y tú no has movido ni un dedo. Entonces la he vuelto a almacenar como he podido rápidamente para que no nos intoxicara” Nota si lees el post ¿por qué engordamos durante la menopausia? Entenderás mejor este punto.

Y por si fuera poco, la capacidad de pensar racionalmente,  está disminuida. La respuesta de estrés es muy instintiva, muy rápida  y no es que bloquee totalmente nuestro lóbulo frontal (que es la parte de cerebro localizada detrás de la frente encargada del pensamiento racional y del autocontrol, de ahí la expresión popular de “no tener dos dedos de frente”) Pero es que pensar racionalmente es muy lento y si el resto del cuerpo se espera, ya te han comido.. Por eso no te fíes mucho de ti mismo cuando tomes decisiones bajo estrés, no son muy racionales.

Puedes imaginar, entonces, que si las situaciones estresantes negativas duran mucho tiempo van a terminar causando daños a nuestro organismo y las consecuencias se van a notar en todas las dimensiones de nuestro ser.

 Y ¿qué pasa cuando las mujeres llegan a la menopausia? ¿Cómo reaccionan al estrés? La respuesta es que en general, peor que en otras épocas de su vida, simplemente por las dificultades físicas que aparecen con la bajada de las hormonas. Además la menopausia suele coincidir con crisis vitales en la vida de muchas mujeres. Los padres son cada día más frágiles, los hijos abandonan el nido, suelen aparecer problemas en la pareja o empeorarse, si existen problemas laborales no somos demasiado atractivas para el mundo laboral con cincuenta años, empezamos a no vernos tan bonitas, a no reconocer nuestro cuerpo. Es decir, coincide una menor fortaleza física y emocional con un aumento de situaciones estresantes o percibidas como peligrosas para las personas.

Y ¿qué solución tiene este panorama que pinta tan negro?

Primero. Aprender sobre lo que nos pasa. Entenderemos que es un proceso  de adaptación y que muchas de las sintomatologías que ahora manifestamos desaparecerán con el tiempo.

Segundo. Hacer nuestra parte para mantener nuestro cuerpo lo más sano posible.

Tercero. Dedicar tiempo a querer y a ser queridos. A hablar con nuestros amigos, familia y pareja. Pedid paciencia a los que no entienden por qué estáis un poco especiales.

Cuarto. Tener paciencia con vosotras mismas y no haceros mucho caso.

Y si lo necesitamos buscar ayuda profesional.

Mi consejo es que siempre que los síntomas no sean insoportables, trabajemos sobre ellos con las herramientas más naturales que tengamos.  Y dejemos las medicaciones para cuando sean verdaderamente necesarias.

LA MENOPAUSIA NO ES UNA ENFERMEDAD

LA MENOPAUSIA NO ES UNA SENTENCIA

Es una época de reajuste en nuestras vidas. Es una oportunidad para cuidarnos, si no lo hacíamos con anterioridad. Es como esa alarma de despertador tan molesta, que lo único que nos está diciendo es “Tú vales. Tú mereces la pena.  A ti te necesito. Coge las riendas de tu vida. Encuentra tu propósito y cuídate.”

  1. EL ENTRENAMIENTO DEL CORAZÓN.

Antes de empezar a explicar en qué consiste este entrenamiento voy a exponer  algunas cuestiones sobre el corazón.

Las investigaciones recientes apuntan a que el corazón no es solo una “bomba de sangre” sino que es un órgano sensorial capaz de recibir, procesar y generar información

De hecho el desarrollo del corazón en el feto es previo al desarrollo del cerebro. Es más hay un momento en el desarrollo embrionario que parece que sólo seamos corazón.

En el corazón hay un sistema nervioso  complejo con más de 40.000 neuronas. El 60 % de las células cardiacas son células nerviosas.

En el corazón se segregan muchas hormonas, entre ellas la adrenalina y el cortisol, de las que ya hemos hablado y que son las que van a dar las órdenes a nuestro organismo para que se prepare ante los peligros. Pero el corazón también segrega oxitocina, que es la hormona del vínculo, del amor y el bienestar.

Existe más información que va desde el corazón hacia el cerebro, que al contrario.

“El Corazón con C mayúscula es una metáfora privilegiada de la totalidad que somos. El Corazón es el centro de nuestro ser, que por lo tanto integra y unifica en todas sus dimensiones: lo mental, lo emocional, lo energético y lo instintivo…”

 

Rafa Millán. Psicología y Espiritualidad

EL ENTRENAMIENTO DEL CORAZÓN

El entrenamiento del corazón se realiza con dos tipos de ejercicios. Los que aceleran el corazón y los que lo calman.

Los ejercicios llamados de  cardio  que  aceleran el corazón  tienen el objetivo de entrenarlo para que aguante esfuerzos físicos y emocionales intensos.   Estos ejercicios nos preparan para soportar los  acontecimientos de la vida que requieren mucha de nuestra energía vital, de los que te encogen el corazón y  de los que te lo ponen a mil.  Además cuando hacemos ejercicios de cardio, como andar a buen ritmo, correr, nadar, ir en bicicleta, etc. vamos a utilizar toda esa energía que nuestro cuerpo ha movilizado por si en el peligro teníamos que correr, o luchar contra alguien, y evitamos que se acumule en forma de grasa alrededor de nuestra cintura.  A la vez, eliminamos muchos de los tóxicos producidos por la adrenalina y el cortisol que campaban alegremente por nuestro organismo.  Una ventaja adicional es que después de realizar ejercicios de cardio, de forma paradójica, nos encontraremos que estamos más relajados. De hecho los ejercicios de cardio moderados, actúan sobre el corazón también ralentizando su ritmo en reposo y disminuyen la tensión arterial durante las 42 horas posteriores al ejercicio.

Así que si estás preocupado o nervioso por algo, un poco de ejercicio físico te ayudará.

Hablaremos detenidamente de estos ejercicios y sus beneficios en un post posterior.

Por otro lado. Los ejercicios que calman el corazón son diversos: ejercicios de relajación, meditación, respiración, etc. Estos ejercicios bajan el ritmo cardiaco y lo hacen repetitivo, estable y armónico y  van a tener beneficios en todo nuestro organismo, calmándolo y poniendo en orden todos los mecanismos corporales que se han desajustado por el estrés.

Hoy, me voy a centrar en el ejercicio llamado de coherencia cardiaca desarrollado por el Heart Math Institute que reúne en un ejercicio, la técnica de la respiración y de la meditación de la compasión propia de los budistas y otras tradiciones espirituales.

La coherencia cardiaca la conseguimos acompasando nuestra respiración, con una atención plena a nuestras sensaciones corporales, especialmente las sensaciones que emanan del corazón y generando  emociones positivas de alegría, esperanza, compasión o amor.

Esta coherencia cardiaca se puede medir y entrenar mediante un aparato de biofeedback que  puede acelerar la adquisición de esta habilidad, pero que no es absolutamente necesario.  Aunque puede haber personas que no tengan demasiada confianza en el método y si ven los cambios en  su ritmo cardiaco o en su tensión arterial, a tiempo real  hace que se beneficien más del método.

Yo recuerdo que cuando iba a tener mi primer hijo y estaba conectada a un montón de sensores que  monitorizaban tanto a mi bebé, como a mí, en el momento en que me iban a poner la epidural, me puse un poco nerviosa y mi tensión arterial se disparó. Al verlo  esto, en los monitores, las comadronas detuvieron el procedimiento, porque era peligroso llevar a cabo la punción en esas circunstancias. Pero como yo  ya estaba entrenada en el uso de la respiración como método de autorregulación, empecé  respirar lenta y profundamente y mi tensión bajó rápidamente y pudieron seguir adelante con el procedimiento. Esa monitorización  era un biofeedback,  es decir, es una información de carácter biológico que nos proporcionan las máquinas en tiempo real. Aunque hoy, con los relojes de fitness, casi todo el mundo lo conoce.

Si necesitáis ver este efecto en las máquinas, podéis pedir cita para una  consulta y  trabajaremos la técnica en ella. Pero como os he dicho no son necesarios. El aparato no es necesario, no hace el trabajo, ni tiene los cambios. El trabajo lo hacéis vosotros y los cambios se dan en vosotros.

Y estaréis ya preguntándoos: ¿cómo se trabaja?

El ejercicio se puede realizar de distintas maneras, sentados, tumbados o en movimiento como queráis, porque no es una práctica de relajación, aunque sí que os sentiréis más relajadas y relajados al practicarla.

El primer paso está en la respiración. Vamos a inspirar profundamente durante 6 segundos y a expirar lentamente durante otros 6 segundos.  De forma natural, sin forzar demasiado, pero poniendo atención en cómo entra el aire en nuestro organismo y se nos expande el pecho y como sale lentamente. Cuando exhaléis, podéis imaginar que delante de vosotros tenéis la llama de una vela y que no debe apagarse.

En youtube podréis encontrar vídeos que os pueden guiar en este paso. Particularmente me ha gustado este (pincha aquí) porque puedes mantener los ojos cerrados  y guiarte por el sonido de la campana.

Cuando tengamos cogido el tranquillo al ritmo de la respiración, es hora de dar otro paso.  Siguiendo el ritmo de tu respiración, pon tus manos en el pecho, cierra los ojos e intenta concentrarte en las sensaciones que tienes en el mismo.

No pongas ningún juicio, como si fueras un turista en tu propio cuerpo que lo descubre por primera vez. Sin intentar comprender, solo  asombrarte y disfrutar.

Cuando lo tengas, seguimos adelante.

Ahora viajamos a tus recuerdos.

Busca a una persona amada, puede ser cualquiera. No me refiero al amor romántico, aunque también  es valioso para este propósito. Busca un recuerdo en el que esa persona te mostraba su amor. Recuerda cómo te sentiste y empápate de ese sentimiento. ¿Dónde lo sientes? ¿Es en el corazón? Pues expándelo con cada latido, con cada respiración, que se extienda a todo tu cuerpo. Y cuando esté, da gracias por haber recibido ese hermoso regalo del amor.   Y disfruta de este momento.

Y ya está, así de simple.

Pero para que la técnica funcione de verdad es imprescindible la práctica. Como mínimo 3 veces al  día durante 5 minutos cada vez.  La primera razón del por qué La práctica es fundamental, es porque aunque es un ejercicio muy sencillo, al principio estaremos más preocupados por la ejecución de la respiración, por poder concentrarnos a la vez en nuestro corazón y en si traemos a nuestra experiencia los sentimientos o no, y un montón de pensamientos y dudas nos asaltarán. Eso no es un problema. Su solución está en la  práctica y la constancia.

Y recordad que estoy para resolver las dudas que se os puedan plantear.

La segunda razón porque la práctica es tan importante, es porque aunque vamos a obtener beneficio diario de ella y desde un primer momento, realmente veremos su poder cuando aparezcan esos momentos en la vida en que nos abrume la ansiedad, o el miedo, o la irritabilidad y queramos recurrir a ella. Entonces si  la tenemos bien practicada y automatizada será mucho más fácil  llevarla a cabo y aprovecharnos al máximo de sus beneficios.

No os preocupéis, no tenéis que hacer  todo este  proceso cuando  sintáis ansiedad, palpitaciones o agobios  y estéis delante de otras personas. Con la práctica conseguiréis que con una respiración profunda  y trayendo las manos hacia vuestro corazón,  vuestro corazón y vuestro sistema nervioso se acompasen rápidamente. Y esto es fácil de hacer disimuladamente, y si no es suficiente,  siempre podemos ir al baño por un instante y realizar la práctica completa allí. Y este es el tercer motivo por el  que la práctica es fundamental.

Y tampoco os preocupéis, si un día durante el ejercicio, se os desatan emociones. Quizá os vengan a la memoria personas que habéis amado y que ya no están, o equivocaciones que hemos cometido en nuestra vida. No os asustéis. También es normal que lloréis sin saber por qué. Es posible que se convierta en una oportunidad de autoconocimiento y cambio personal.  Si esto os ocurre y os abruma, siempre puedo acompañaros en el proceso.

Para terminar me gustaría señalar un par de cuestiones.

Ya hemos visto, cómo no sólo las cosas que nos pasan fuera de este cuerpo físico nos afectan y causan estrés. También las que nos ocurren dentro. Los pensamientos, las interpretaciones que hacemos del mundo, las valoraciones que tenemos sobre nosotros mismos, sobre nuestra valía, nuestras capacidades. Esos pensamientos negativos van a ser también, una fuente de estrés muy importante.  Por el contrario si agradecemos, si nos centramos en las posibilidades que tenemos, si buscamos el aprendizaje que nos traen las experiencias de la vida, sin caer en el infantilismo de la positividad mágica, y por supuesto si bajamos del “Metaverso de la mente” a la realidad del día a día, y ponemos en la práctica lo que significa el amor. No conseguiremos evitar todos los peligros, pero mejoraremos significativamente la calidad de nuestras vidas.

Os dejo, como de costumbre, los artículos científicos y referencias bibliográficas en los que me he apoyado para escribir el post.

Con cariño.

Carmen Martínez

MENOPAUSIA, Cuando andar no es suficiente.

MENOPAUSIA, Cuando andar no es suficiente.

Primero que todo saludaros. Espero que estéis bien.  

Para las/los que no me conocéis y llegais de nuevo a este blog os comento.

He empezado   recientemente, a  publicar una serie de artículos dedicados al cuidado de  la mujer durante la menopausia.  Estos artículos, aunque van dirigidos especialmente a las mujeres, sus consejos son aplicables perfectamente a los hombres que se beneficiarán  profundamente de ellos, si  los ponen en práctica.

Y por cuestiones puramente prácticas, voy a ser inexacta y muchas veces me voy a referir  a la menopausia  como un todo, no solo a la fecha de la última menstruación, sino al periodo anterior y posterior a esta. 

Si prefieres escuchar  el post, pincha aquí.

En mi primer artículo. Menopausia ¿en qué se parece una mujer a una ballena? Hablé sobre la función que la naturaleza nos daba a  las mujeres con la menopausia.

En  el segundo post de la serie. ¿Por qué engordamos durante la menopausia? Expliqué como la bajada de las hormonas sexuales femeninas  hacía que nuestras células tuvieran una menor respuesta ante la insulina  que es la hormona  responsable del control del azúcar en sangre, y como  esta menor respuesta a la insulina,  era  la causante del aumento de peso  de la mujer, durante la menopausia.

Hoy, voy a hablar de otro efecto negativo  que tiene la menopausia  sobre el organismo de las mujeres y es que nos provoca  osteopenia  en el mejor de los casos u  osteoporosis

Y preparando el tema, me preguntaba.  ¿Qué de bueno  tiene esto de la menopausia?  Y la verdad es que por un rato, estuve dudando que tuviera algo de bueno. Todos vamos a envejecer, si Dios quiere,  pero que se empiecen a manifestar los síntomas del envejecimiento tan rápidamente en la mujer cuando llega a esta etapa de la vida, es una verdadera mala pasada.

Después de meditarlo un tiempo, me he dado cuenta de que esto de la menopausia no es una sentencia, sino una alarma, como la de un despertador, para que nos cuidemos, para que pongamos en orden nuestras vidas y disfrutemos de lo que nos queda por delante, que tenemos,  todavía, mucho que aportar al mundo.

Voy a empezar hablando de qué son la osteoporosis  y la osteopenia

La osteoporosis es una enfermedad que afecta al esqueleto, al hueso, y que se caracteriza por una disminución de la masa ósea, pero que no solo acarrea una menor cantidad de mineral dentro del hueso, sino que también hace que la estructura,  la microarquitectura y forma del hueso se deterioren, haciendo que aumente la fragilidad del mismo y por tanto el riesgo de sufrir fracturas.  

Cuando hablamos de osteopenia estamos hablando de la misma enfermedad pero en su primera fase, mucho más leve.

Para poneros un ejemplo,  La  osteoporosis seria como si  en una casa americana, esas de  las que tienen la estructura de madera,  le entrara una plaga de termitas, que fuera comiéndose poco a poco las vigas y pilares que la sostienen. Las termitas no las vemos porque están escondidas detrás de las paredes de pladur, pero puede que se empiecen a oírse más crujidos en la casa o empiece a combarse por algún lugar, hasta que un día abrimos una  pared y nos encontramos con los pilares prácticamente huecos y deshechos por dentro.

Una de las consecuencias más graves de la osteoporosis es la fragilidad del hueso y el riesgo de fracturas, siendo una de las más frecuentes,  la fractura de cadera que de hecho es uno de los problemas de salud de peor pronóstico en la vida de una persona, sobre todo si es mayor.

Pero el riesgo de fracturas no es el único problema que nos va a traer la osteoporosis, también podemos perder nuestra dentadura por la pérdida del hueso de las mandíbulas y nos va a provocar muchos dolores por el desgaste de los huesos en nuestras articulaciones.

La calidad de nuestros huesos, es decir, el contenido del mineral óseo y la densidad del mismo dependen mucho de la genética , pero  el estilo de vida que llevamos es fundamental: si fumamos, si tomamos alcohol, si nos movemos o  nos pasamos la mayor parte de nuestro tiempo sentados,   si dormimos lo que necesitamos, la alimentación que llevamos, el sobrepeso,  las enfermedades que hemos tenido  y  tenemos, las medicaciones que tomamos o hemos tomado,    el estado de nuestras bacterias intestinales,  otros factores ambientales como tóxicos en el aire que respiramos y el estrés crónico.  Todos estos  factores influyen en mayor o menor medida  en la calidad de nuestros huesos.

Hablaremos en posteriores posts sobre algunos de estos factores. Trataremos en profundidad el tema del estrés crónico, que está detrás de muchos problemas de salud y de la intensidad de la sintomatología negativa que padecen las mujeres  durante la menopausia

 

La siguiente figura  representa la evolución de la masa ósea  durante la vida.

Volviendo a los huesos, comentaros que nuestra masa ósea crece y se desarrolla principalmente  durante los 30 primeros años de nuestra vida, donde vamos acumulando mineral en el hueso hasta que alcanzamos el pico de masa ósea, que es la mayor cantidad de mineral que vamos a tener dentro de nuestro esqueleto. A partir de ese momento, de forma normal o fisiológica, tanto en hombres como mujeres, vamos a ir perdiendo o desmineralizando estos huesos hasta el final de la vida.

Pero durante la menopausia, en la mujer, esa pérdida ósea se da de forma drástica, bajando hasta niveles de enfermedad,  en etapas más o menos tempranas.

De hecho la pérdida de masa ósea es de un  5% anual, en los años posteriores a la menopausia, aunque después se ralentiza a un 2/3 %

No se conoce todavía en profundidad cómo  y por qué la bajada de los estrógenos  que son las hormonas sexuales femeninas, influye en la desmineralización y debilitamiento del hueso.  Pero lo cierto es que lo hacen, dejándonos a las mujeres en una situación de  mayor fragilidad  con respecto de los hombres de nuestra edad.

Pero sólo una tercera parte de las mujeres postmenopaúsicas llegará a sufrir la enfermedad de forma severa.

¿De qué depende de que lleguemos a perder tanta masa ósea para llegar a la osteoporosis?

Depende principalmente de la salud de nuestro hueso antes de llegar a la edad de la menopausia.

Si por alguna razón, no  desarrollamos bastante masa ósea durante nuestra infancia y juventud vamos a partir de una peor situación y aumentará la probabilidad de sufrir de osteoporosis.

Pero el factor más influyente en la formación y conservación de ese hueso es la actividad física.

La actividad física, pasada y presente ayuda a prevenir la osteoporosis. Principalmente las actividades deportivas a lo largo de la vida y mayormente en los  20 años anteriores a la menopausia.

El sedentarismo, por el contrario, puede acelerar  y acelera la pérdida de masa ósea.

El gráfico muestra la pérdida de masa ósea en mujeres premenopáusicas activas o sedentarias.

La cantidad de masa muscular que tenga la mujer es  un buen indicador, también, de la salud de nuestros huesos porque unos músculos más grandes ejercen mayores tensiones en los huesos haciendo que estos últimos se desarrollen más.

Pero si no sois o  no habéis sido muy deportistas, o habéis llevado una vida con poca actividad física. No os alarméis, porque el hueso, constantemente, se está reparando y regenerando.  Es normal que cuando somos jóvenes este proceso de reparación y regeneración sea muy rápido, y cuando nos hacemos mayores va enlenteciéndose. Pero si lo estimulamos mediante el ejercicio físico, una alimentación equilibrada, un descanso adecuado, cuidamos nuestro peso, evitamos tóxicos y controlamos el estrés, o al menos mitigamos su efecto, nuestra salud ósea mejorará y puede que no lleguemos a la osteoporosis.  De hecho, cómo os he dicho anteriormente, sólo una tercera parte de las mujeres postmenopáusicas  llegan a ese grado de enfermedad.

Y ahora viene el porqué del título del post. MENOPAUSIA, CUANDO CAMINAR NO ES SUFICIENTE.

Hoy os hablaré de  las actividades físicas que van a promover esa formación ósea, porque como  ya hemos visto, la actividad física es el principal factor protector a la hora de desarrollar la enfermedad y  va a ser el principal método terapéutico  cuando ya está instalada.

Una de las actividades físicas que más practicamos es caminar. Caminar es un ejercicio físico muy beneficioso para nuestro organismo por muchas razones, pero con respecto a la masa ósea no tiene mucha influencia, porque las tensiones musculares que se dan sobre la masa ósea son limitadas y entonces no generan bastante estímulo para provocar la osteogénesis, es decir, formación de hueso nuevo.  Lo mismo ocurre con la natación que no tiene apenas beneficio sobre la calidad ósea. Y lamentablemente son los ejercicios que más se recomiendan para las personas que vamos entrando en edad.

¿Qué características  tienen  los deportes o actividades osteogénicas? Es decir, actividades que estimulan la creación de hueso.

Son actividades que incluyen

  • Impactos o golpes
  • Saltos
  • Cambios de dirección
  • Carga de peso corporal.
  • Aceleraciones, sprints

Así pues, si combinamos   ejercicios aeróbicos como caminar o nadar con otras actividades deportivas  más osteogénicas, que estimulen más el hueso,  vamos a tener mucho más beneficio.

Una de esas actividades es el entrenamiento de fuerza

El entrenamiento de fuerza nos va a mejorar principalmente la calidad del músculo, haciéndolo más fuerte y en algunos casos nos aumentará  la masa muscular, dependiendo de personas. Y como hemos comentado anteriormente un músculo fuerte  favorece el estrés mecánico, el estímulo que se genera sobre el hueso y este, el hueso, responde haciéndose a su vez más fuerte.

También el entrenamiento en plataformas vibratorias parece ser beneficioso para la prevención y tratamiento de una densidad mineral baja o de la osteoporosis. Se han encontrado  efectos beneficiosos, similares a otros entrenamientos como por ejemplo el entrenamiento de fuerza.

Pero, si no puedes, o no tienes tiempo  para acudir a un gimnasio  o no sabes por dónde empezar con los ejercicios de fuerza, o  como es lo más habitual, no tienes una plataforma vibratoria en casa, siempre puedes saltar a la comba. Saltar a la comba es una de las actividades que más beneficio tiene sobre la conservación de nuestro esqueleto.

Como recomendaciones generales, para cuidar nuestro esqueleto, los estudios han visto beneficios  con 150 minutos de actividad física moderada o vigorosa, a la semana, en bloques mínimos de 10 minutos. Si puede ser que sean al menos de 30 minutos al día 5 días a la semana. Mejor que solo dos o tres entrenamientos semanales de más tiempo. Acompañado también  de dos días a la semana de ejercicio de fuerza que incluya todos los grupos musculares, y actividades de equilibrio y estiramiento.

Y si tenéis la oportunidad de hacer ejercicio en una plataforma vibratoria, los estudios han visto beneficios con una práctica de2 días a la semana, con tiempos  4 a 20 minutos  Así que si no tienes mucho tiempo para hacer ejercicio o estas muy desentrenado podrías empezar utilizando las plataformas vibratorias, de forma progresiva y viendo tu cuerpo cómo reacciona a estos ejercicios.

Obviamente cuanto más ejercicio hagamos, más beneficio obtendremos.

Además, el ejercicio es fundamental, independientemente de que ganemos masa ósea,  lo importante es evitar fracturas, y para evitar fracturas hay que  evitar las caídas.  Y con el ejercicio osteogénico,  vamos a mejorar nuestro equilibrio, nuestra  fuerza y nuestra  flexibilidad. Por tanto el riesgo de que sufrir caídas va a disminuir mucho y con ello el riesgo de fracturas.

Sed conscientes de que hay que tener un cuidado especial, al hacer ejercicio, si ya tenemos problemas físicos como hipertensión, cardiopatías, diabetes u otras enfermedades. Entonces la actividad física deberá adaptarse a nuestras patologías y en algunos casos necesitaremos una evaluación del riesgo por parte del médico y un seguimiento personalizado exhaustivo de un entrenador o fisioterapeuta.  Pero aún con estas adaptaciones, la práctica de ejercicio físico regular nos ayudará en todas ellas.

Pero en cualquier caso, si el ejercicio lo hacéis por vuestra cuenta sin supervisión de un profesional, tened en cuenta

Hay que mantener una adecuada progresión

Hay que evitar los sobreesfuerzos

Mantened mucha atención a las sensaciones corporales como mareos o dolor y detened el ejercicio si se os presentan

Usar calzado y ropa adecuada, así evitareis muchos problemas

Haced el ejercicio cuando no haga mucho calor y si es posible por la mañana o a primeras horas de la tarde, para no perjudicar el sueño de la noche.

Y mantened una correcta hidratación. El agua siempre con vosotros.

Con el ejercicio físico mejorará no sólo vuestro  cuerpo, sino que es una de las mejores terapias contra el estrés, mejor que un psicólogo. Y eso que esa es mi profesión. El ejercicio físico es la polipíldora para todas las enfermedades, a no ser en casos muy extremos como que haga nada que te haya dado un infarto. Está indicado para  casi todo.  .

Estamos viviendo una época en la historia de la humanidad donde somos más sedentarios que nunca, las máquinas nos han quitado gran parte trabajo físico que realizábamos, el ocio es cada vez más sedentario, las pantallas están consumiendo nuestras vidas. Y este sedentarismo está en la base de muchos problemas de salud  que tienen sus consecuencias en nuestro mundo emocional.

A mover el alma, amigas y amigos.

Como siempre. Os dejo unos artículos científicos en los que me he apoyado para escribir este post.

Por supuesto, si necesitas ayuda en tu vida, si te falta la motivación, si no sabes por dónde empezar o te sientes perdida o perdido, estoy aquí para ayudarte.

Muchas gracias por vuestra atención y hasta pronto.

Con cariño

Carmen Martínez

Artículos científicos. Clicad sobre ellos y se os abrirán los enlaces en una nueva ventana.

Osteoinmunología: el estudio de la relación entre el sistema inmune y el tejido óseo

Gut microbiota and metabolite alterations associated with reduced bone mineral density or bone metabolic indexes in postmenopausal osteoporosis

Papel de la flora intestinal en la salud y en la enfermedad

Periodontitis and osteoporosis

Botanicals in Postmenopausal Osteoporosis

The Effectiveness of Physical Exercise on Bone Density in Osteoporotic Patients

High-Intensity Resistance and Impact Training Improves Bone Mineral Density and Physical Function in Postmenopausal Women With Osteopenia and Osteoporosis: The LIFTMOR Randomized Controlled Trial

 

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¿Por qué engordamos durante la menopausia?

¿Por qué engordamos durante la menopausia?

Hoy, quiero compartir con vosotras  una de las principales razones por las que con  la llegada de la menopausia a nuestras vidas, engordamos.

Para más comodidad, podéis escuchar el post en este enlace de ivoox

Antes que nada. Decir que voy a ser bastante incorrecta técnicamente hablando. Voy a referirme a la menopausia  como un todo, no simplemente como la fecha  cuando la mujer deja de menstruar definitivamente,  sino también a los años anteriores y posteriores a esta, lo que se denomina  premenopausia  y  climaterio. Porque los cambios que se dan en el cuerpo de la mujer por la bajada de las hormonas sexuales femeninas, principalmente estrógenos y  progesterona,  duran varios años.  Quiero utilizar los términos más coloquiales posibles siempre que no perjudiquen la comprensión del tema. 

Si queréis aprender un poco más  sobre lo que significa cada término  y sobre la función que la naturaleza nos da con la menopausia, podéis hacerlo leyendo mi anterior  post  Menopausia ¿En qué se parece una mujer a una ballena? . El título no es una broma.

Decir también que para facilitar la comprensión de los temas  de los que voy a hablar, voy a ser bastante simplista. Somos organismos muy complejos y hay muchos mecanismos que intervienen a la vez y  circunstancias  muy diversas en la vida de las mujeres, por lo que es imposible tratar toda esta información en unas pocas líneas.

Pero vamos a lo que venimos.

Uno de las consecuencias más frecuentes de la menopausia es el aumento de peso que para muchas mujeres suele rondar sobre los 4 o 5 kg, pero para otras es mucho más. Y no sólo el aumento de peso, sino también, la dificultad para bajarlo y mantenerlo. Además, se produce un cambio en la distribución de la grasa corporal  que se nos pone ahora, alrededor de la cintura y nos adelgaza las piernas. Lo que en mi casa, en tono de humor, decimos que se  nos pone TIPO  POLLO.

Este aumento de peso se debe a que la bajada de hormonas sexuales, durante la menopausia hace que nuestro organismo  responda peor a la insulina.

Y ya sabemos, que la insulina es la hormona encargada de controlar el azúcar en la sangre. Lo lleva hacia las células del cuerpo  para que les sirva de energía para realizar sus funciones y hace que el sobrante se almacene en forma de glucógeno o de grasa.  El almacenamiento del glucógeno sería como una cuenta corriente  de energía del organismo. Sus  bancos o almacenes son el hígado y  los músculos y podríamos decir que es una fuente de energía  bastante rápida pero escasa. Pero la  grasa  es la verdadera cuenta de ahorro de nuestro organismo. Se almacena en las células grasas que  la cuidan con esmero, reservándola  para cuando hay  verdadera escasez.

El azúcar es importantísimo porque es nuestra principal fuente de energía. No la única, pero si la más rápida y eficaz.  Aunque el azúcar tiene un pequeño problemilla. Allá por donde pasa, lo va dejando todo pringoso y  perdido, entorpeciendo el normal funcionamiento del organismo. Por eso, el páncreas, que es el órgano encargado de liberar la insulina, se pone en marcha con sólo pensar en que vamos  a comer, para que cuando entre el azúcar en sangre ya esté ahí la insulina, preparada para llevarlo a donde tiene que estar y no vaya incordiando por el torrente sanguíneo.

Subrayo la palabra pensar, porque más tarde sacaremos alguna deducción sobre ella.

Así pues, el azúcar  es la principal fuente de energía y es, a la vez, un tóxico para nuestro organismo,  si está  presente en  grandes cantidades en el torrente sanguíneo.  Muchas de vosotras conoceréis a personas diabéticas, que tienen el azúcar en sangre elevado, que acaban teniendo problemas serios de salud, en la vista, en los riñones, o que incluso les han tenido que cortar una pierna por alguna heridita que se hicieron en el pie, que no pudieron curar, porque el azúcar impedía que las células encargadas de reparar y curar esa herida, actuaran correctamente.

Y muchas de vosotras podéis pensar que no coméis azúcar, o casi nada. Y tenéis razón. Pero es que no me refiero al azúcar que ponemos en el café o el que usamos al hacer un dulce. Me refiero a un tipo de azúcar, llamado glucosa, que se produce en la digestión de cierto tipo de alimentos, cuyo contenido principal son los carbohidratos.  En este punto, no estoy siendo muy exacta, porque el organismo puede obtener glucosa,  también, de las proteínas. Pero de estas  nos encargamos en otro capítulo. Ahora vamos a seguir con nuestra amiga la insulina.

La insulina es como un agente secreto, que cuando llega a las células les tiene que dar el santo y seña correcto para que estas se abran  y dejen pasar el azúcar/ glucosa  y puedan utilizarla como fuente de energía.  Pero con la menopausia, parece que las células se vuelven un poco sordas y no le hacen mucho caso a la insulina. Es como si pensaran que se ha convertido en un espía doble y no se fiaran demasiado de ella.  Eso se conoce como resistencia a la insulina. Bueno. A ver. Las células grasas son más confiadas y siguen haciéndo caso a la insulina.  Y  como consecuencia, tenemos, por un lado, unas células que no están obteniendo la energía suficiente para trabajar,  y están muy cansadas y hambrientas.  Y por otro, las células grasas, que van a empezar a acumular más de lo que les toca, porque el azúcar no se puede quedar por ahí rodando. Por eso durante la menopausia y alrededores engordamos, tenemos más hambre y estamos más cansadas… Y cuando estamos cansadas y hambrientas, tenemos menos ganas de movernos y puede que estemos un poquito más sensibles e irritables de lo normal.

Y aunque las células grasas son muy majas, pues nos sacan del  apuro de tener demasiado azúcar en sangre y guardan nuestra fuente de energía en forma de grasa. Oro puro para nuestro organismo.  A veces, cuando  comemos mucho azúcar, en forma de azúcar puro o en alimentos con muchos carbohidratos, este azúcar, esta glucosa,  entra como un maremoto en nuestro organismo. Como un tsunami.  Entonces, el páncreas, que había liberado algo de insulina porque había detectado que íbamos a comer, entra en pánico y empieza a liberar insulina como un loco, para poder eliminar  del torrente sanguíneo  ese exceso de glucosa y  llevarla rápidamente a las células, que o están llenas o como ya he dicho  se van quedando sordas y no le hacen mucho caso a la insulina. Excepto, claro está, como ya hemos dicho, las células grasas, que son muy majas y que empezarán a crecer y a multiplicarse si esas avalanchas de azúcar se dan con frecuencia.

 Y de momento, problema resuelto. Pero  al cabo del tiempo,  estas células grasas empiezan a quejarse por el exceso de carga y a liberar unas sustancias llamadas citoquinas proinflamatorias que nos van a fastidiar un poquillo. Un poquillo, bastante, diría yo.  Muchas de vosotras las habréis oído nombrar  con referencia al Covid como “La tormenta de citoquinas”, que es lo que ha llevado a muchas personas a necesitar ingreso hospitalario o acabar en las UCIS.  Las de las células grasas no son tan rápidas, pero van fastidiando lenta e inexorablemente, causando inflamación de bajo grado en nuestro organismo y esta inflamación, está  en la base de muchas enfermedades como asma, artritis reumatoide, etc.  y  también del cáncer, del alzheimer, de la depresión y  de la misma obesidad.  Un poquito pasivo agresivas,  las tías.  Que por cierto, técnicamente hablando,  se llaman adipocitos.

Además, por si esto fuera poco, como el páncreas ha liberado tanta insulina ante la emergencia sanitaria  que le ha sobrevenido, no calcula bien  el mínimo de azúcar que tiene que dejar en sangre para ir tirando y nos deja bajo mínimos. Nuestro cerebro,  también reacciona en alarma:” NO  TENEMOS  ENERGÍA EN EL CUERPO”.  El cerebro, igualmente, entra en pánico y no reacciona bien, no mira la energía que tiene acumulada en nuestras células grasas. Y nos manda una sensación  de hambre o falta de energía, o  de mareo, o nauseas, o peor. UNA HIPOGLUCEMIA. Es por lo que en el mejor de los casos,  antes de las dos horas de habernos dado una comilona alta en  azúcares, estamos muertas de hambre otra vez.

Si repetimos muchas veces esta jugada, podremos agotar a nuestro páncreas, por obligarle a producir tanta insulina, tan frecuentemente, dando lugar a la enfermedad que conocemos como diabetes. Y como no. Nuestro cerebro se volverá majareta. Que por otro lado, es normal que se vuelva majareta, porque a diferencia del resto del cuerpo, las células del cerebro que se llaman neuronas, dependen casi exclusivamente de la glucosa (azúcar) para obtener energía. Y cuando se dan estas bajadas, tan bruscas, de azúcar en sangre, lo ponen en estado de alarma, una y otra vez .Y como consecuencia, estamos más sensibles, más irritables y lo vemos todo bastante negro.  Vamos. Que tenemos todos los boletos de la rifa para sufrir una depresión de la que llamamos endógena. Es decir, estás hecha un asco y no sabes por qué. No te ha pasado nada grave en tu vida, pero si te pasa, estarás en peor situación para afrontarlo.  Así que, eso de que los gorditos son más felices, es un mito, por esta y por muchas otras razones más.

Telita. La importancia de lo que comemos para nuestra salud y más en estas épocas en que las hormonas nos abandonan.

Iremos aprendiendo más, sobre la alimentación más adecuada para nuestra etapa vital y todo lo que en ella influye.

Una pincelada. Antes he subrayado la palabra PENSAR. Había comentado que con solo pensar en comida, vuestro páncreas  empieza a segregar insulina. Y ya sabéis que la insulina lleva el azúcar circulante en la sangre, hacia las células,  para que estas lo utilicen o lo almacenen. Por tanto, la insulina hace que bajen los niveles en sangre de azúcar, para prepararse para la entrada del nuevo cargamento. O sea, que nos baja el azúcar circulante y por tanto el cerebro nos manda la señal de hambre y falta de energía.  Moraleja. Bórrate de todas las páginas de Facebook que compartan recetas de pasteles, etc. Y por supuesto, tú mejor, ni los cocines. Si mirarlos ya nos afecta, porque los pensamos, no veas cómo reacciona nuestro organismo cuando los olemos. Olor a dulce, significa, que el cargamento que posiblemente entre, venga bien cargado. Y como consecuencia, habrá más insulina en sangre, menos azúcar circulante, más hambre, menos autocontrol.  Por tanto, no  tengas dulces por casa. Déjalos para las ocasiones especiales y terminado el evento, si sobran, regálalos, tíralos o lo que quieras, pero deshazte de ellos.

Retomaremos en otro post a nuestra amiga insulina y os presentaré a nuestro amigo el glucagón, cuando hablemos de la diabetes. Porqué esta enfermedad suele aparecer durante la menopausia, si no nos cuidamos. También, hablaremos, de cómo influye la menopausia en personas, ya diabéticas.

Trataremos con más profundidad, sobre cuáles son los alimentos cuya composición mayoritaria son los carbohidratos, que son esos nutrientes que se convierten en glucosa/azúcar por la digestión. Averiguaremos si son todos iguales, cuáles son más beneficiosos y cuáles deberíamos evitar.  Hablaremos también de los otros nutrientes principales para el organismo, las proteínas y las grasas y cómo se relacionan entre ellos.

Si hay alguna de vosotras más interesada en el tema podéis consultar los  artículos científicos que dejo en el post.

Muchas gracias por vuestra atención. Espero que os haya gustado el post y os haya servido de ayuda. Y si necesitáis un apoyo en esta etapa de vida, no dudéis en contactar conmigo y concertar una cita, online o  presencial.

Un abrazo muy grande y hasta pronto.

 

Weight, Shape, and Body Composition Changes at Menopause

Potential role of insulin on the pathogenesis of depression

Clinical Evidence of Antidepressant Effects of Insulin and Anti-Hyperglycemic Agents and Implications for the Pathophysiology of Depression—A Literature Review

Insulin resistance and obesity, and their association with depression in relatively young people: findings from a large UK birth cohort

Association of Insulin Resistance With Depression Severity and Remission Status

Defining a Metabolic Endophenotype of Depression

 

La imagen está tomada de freepick y su autor es rawpixel.com

Carmen Martínez

MENOPAUSIA

MENOPAUSIA

LA MENOPAUSIA

¿En qué se parece una mujer a una ballena?

Si hiciera esta pregunta entre mis amigos y familiares probablemente las respuestas que obtendría serían un tanto cómicas aunque quizá no exentas de verdad.

Y si les preguntara en que se parece una mujer menopaúsica a una ballena asesina, ya no te quiero contar como afinarían los tiros.

Y la verdad, es que existen parecidos y muy importantes. Ambas somos mamíferos y ambas somos de los poquísimos animales que vivimos un tercio de nuestra vida después de finalizar nuestro ciclo reproductivo.  El resto de animales mueren poco después que su capacidad reproductiva cesa, incluso  los primates que son nuestros parientes cercanos.

Como explica  este artículo  Evolution of Menopause publicado en febrero del 2018 en la revista Current biology,  que encontré cuando buscaba los últimos estudios científicos sobre la menopausia y el climaterio

La menopausia es una fecha muy significativa  en la vida de la mujer, es la fecha de su última menstruación. Aunque digamos que es una fecha, no consideraremos que la mujer es menopaúsica hasta que no han pasado, como mínimo, 12 meses desde el último sangrado. Es un proceso que dura años, antes  y después de la citada fecha. A ese proceso largo de años, lo llamamos climaterio y en el que se dan cambios hormonales en las mujeres  que tendrán como consecuencia principal el fin del periodo reproductivo de la mujer.

Notad que he escrito en negrita y subrayado las palabras consecuencia principal y aclararos que algunos autores  consideran el climaterio el periodo posterior a la menopausia y  nombran como premenopausia a los 4 o 5 años previos a la retirada del periodo menstrual.

La edad media en que las mujeres tienen la menopausia  son los 50 años, y esto es así en todo el mundo y ha sido así creemos que a lo largo de la historia, al menos así lo recogen los testimonios escritos desde el siglo V de nuestra era.

De forma paralela, las orcas que suelen tener una esperanza de vida de unos 80 años dejan de ser fértiles a finales de  sus 30 o en sus 40.   No  deja de ser sorprendente  la similitud.

Pero  ¿Qué sentido tiene para la naturaleza que  tanto ballenas como humanas vivamos  tantos años después de la menopausia?

Todo ser vivo  tiene dos funciones  básicas que son sobrevivir y reproducirse, esta última es  también, una forma de supervivencia, la supervivencia de sus genes y de tu especie.

Y si ya no nos podemos reproducir. ¿Qué hacemos aquí? (biológicamente hablando. Claro está)

Peter Medaway propuso por primera vez en 1957 la hipótesis de “La abuela”, postulando que cuando la mujer ya no puede procrear por si misma, sigue cumpliendo esta función biológica tan importante ayudando en la crianza de los hijos de sus hijos,  asegurándose así la supervivencia de la especie. Y teniendo en cuenta lo largo que es el periodo en el ser humano desde que nace hasta que puede desenvolverse por si mismo, sin esta ayuda, en las sociedades tradicionales y antiguas, las mujeres hubieran tenido muchos menos hijos.

Curiosamente, si observamos a las abuelas ballenas, es justo lo que hacen con sus nietos ballenatos.  No es broma. Podéis leerlo en el artículo  Evolution of Menopause que estoy comentando.

Hoy en día, en la sociedad española, muchos abuelos están cumpliendo esa función evolutiva tan importante.  No está nada mal saber que somos valiosos y valiosas para la madre naturaleza.

Unos párrafos más arriba  os he pedido que notaseis que había escrito en negrita y subrayado las palabras principal consecuencia, refiriéndome al final del periodo reproductivo de la mujer como consecuencia de la disminución de hormonas, porque esta disminución hormonal acelera el proceso de envejecimiento en la mujer y en relación a estos cambios físicos acelerados nuestra psique reacciona y mucho se mueve dentro de nosotras.

Para mí, una de las consecuencias de la menopausia que me han traído un poco contrariada han sido los sofocos nocturnos, sobre todo en invierno. Cuando me daban, quitaba toda la ropa de la cama, cuando pasaban, me helaba de frío y por las mañanas me levantaba cansada por el ajetreo nocturno. Gracias a Dios las olas de calor nocturno van desapareciendo.  Pero por otro lado,  la desaparición del período ha sido una bendición porque yo tenía un síndrome premenstrual bastante jodido a nivel anímico,   me ponía muy sensible e irritable, y esos síntomas han desaparecido con los periodos.

Y tú. ¿Cuál es tu experiencia? ¿Cómo te sientes respecto a la menopausia? ¿Qué síntomas físicos te molestan más? ¿Cómo van tus emociones? ¿Y tu vida sexual? ¿Qué cosas te preocupan? ¿Qué ventajas encuentras a esta nueva etapa de tu vida?

En los próximos artículos iremos aprendiendo más sobre la menopausia. Hablaremos de los cambios que se producen en nuestros cuerpos y  por ende en nuestra mente y en nuestra  alma.

Espero que me acompañéis en esta aventura.

Carmen Martínez

Psicología. Confortando el Alma

Psicología. Confortando el Alma

Probablemente muchos de vosotros sabréis el origen etimológico de la palabra psicología. Viene del griego psique que significa alma y logia que significa tratado o estudio. O sea que significa literalmente tratado o estudio del alma. Y es esta acepción antigua es la que más se acerca a la función del psicoterapeuta de aliviar el dolor y el sufrimiento personal. Ayudar cuando decimos que nos duele el alma.

Cuando hablo de alma hago referencia a la totalidad de la persona, aquello que baña e impregna cada una de nuestras células, que unifica y da sentido a cada proceso mental o corporal que se da en nuestro organismo, (aunque esto es una falacia, los procesos mentales son corporales porque los localizamos en el cerebro, que obviamente es cuerpo, así como todo proceso corporal como la digestión es a la vez un proceso mental, porque está regulado también por nuestro cerebro). Pero cuando hablo de sufrimiento del alma me refiero más específicamente al sufrimiento emocional que puede venir causado por multitud de factores y que se manifiesta de muy diversas formas. (sentimientos de soledad, vacío, tristeza, ansiedad, depresión, adicciones, trastornos de la conducta alimentaria, fobias, trastornos obsesivos compulsivos, etc.)

Cualquiera que sea el origen de tu sufrimiento, si lo conoces, o no, si no le ves salida porque estás muy hundido o piensas que no depende de ti, o simplemente no sabes cómo salir de esta. Entonces puedo ayudarte.

Si estás dispuesto  a poner todo de tu parte, a comprometerte contigo mismo, serás capaz de sentirte mejor, sentirte en paz, de resolver  muchos de tus problemas, y crecer como persona.

Sé que tienes la capacidad de hacerlo y es mi misión ayudarte a que encuentres la manera, a apoyarte en tu proceso. Porque tú vas a ser el escultor de tu vida.

¿Son muy largas las terapias?. No deberían serlo, pero para ser realista los cambios no se producen en la persona de un día para otro. Los cambios exigen esfuerzo y tiempo por lo que normalmente suelen tomar de 5 a 6 meses.

 Hablo de alma. ¿Qué pasa si no eres creyente?. No pasa nada, absolutamente. Puedes venir a terapia, porque no vamos a tocar el tema espiritual enmarcado en ninguna creencia o religión. Trataremos, siempre que tu quieras de la motivación de transcendencia de nuestra existencia, ese ¿para qué diablos, estoy aquí? ¿tiene todo esto algún sentido?. Obviamente tienes que saber que la persona que va a ayudarte siente que sí. Pero el camino por el que discurra la terapia lo vas a elegir tú. Al fin y al cabo, es tu vida y tú eres el mayor especialista en ella

Si te surge alguna pregunta más, puedes dejarla en comentarios o ponte en contacto directamente conmigo

Con cariño

Carmen Martínez

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