LA MENOPAUSIA

¿En qué se parece una mujer a una ballena?

Si hiciera esta pregunta entre mis amigos y familiares probablemente las respuestas que obtendría serían un tanto cómicas aunque quizá no exentas de verdad.

Y si les preguntara en que se parece una mujer menopaúsica a una ballena asesina, ya no te quiero contar como afinarían los tiros.

Y la verdad, es que existen parecidos y muy importantes. Ambas somos mamíferos y ambas somos de los poquísimos animales que vivimos un tercio de nuestra vida después de finalizar nuestro ciclo reproductivo.  El resto de animales mueren poco después que su capacidad reproductiva cesa, incluso  los primates que son nuestros parientes cercanos.

Como explica  este artículo  Evolution of Menopause publicado en febrero del 2018 en la revista Current biology,  que encontré cuando buscaba los últimos estudios científicos sobre la menopausia y el climaterio

La menopausia es una fecha muy significativa  en la vida de la mujer, es la fecha de su última menstruación. Aunque digamos que es una fecha, no consideraremos que la mujer es menopaúsica hasta que no han pasado, como mínimo, 12 meses desde el último sangrado. Es un proceso que dura años, antes  y después de la citada fecha. A ese proceso largo de años, lo llamamos climaterio y en el que se dan cambios hormonales en las mujeres  que tendrán como consecuencia principal el fin del periodo reproductivo de la mujer.

Notad que he escrito en negrita y subrayado las palabras consecuencia principal y aclararos que algunos autores  consideran el climaterio el periodo posterior a la menopausia y  nombran como premenopausia a los 4 o 5 años previos a la retirada del periodo menstrual.

La edad media en que las mujeres tienen la menopausia  son los 50 años, y esto es así en todo el mundo y ha sido así creemos que a lo largo de la historia, al menos así lo recogen los testimonios escritos desde el siglo V de nuestra era.

De forma paralela, las orcas que suelen tener una esperanza de vida de unos 80 años dejan de ser fértiles a finales de  sus 30 o en sus 40.   No  deja de ser sorprendente  la similitud.

Pero  ¿Qué sentido tiene para la naturaleza que  tanto ballenas como humanas vivamos  tantos años después de la menopausia?

Todo ser vivo  tiene dos funciones  básicas que son sobrevivir y reproducirse, esta última es  también, una forma de supervivencia, la supervivencia de sus genes y de tu especie.

Y si ya no nos podemos reproducir. ¿Qué hacemos aquí? (biológicamente hablando. Claro está)

Peter Medaway propuso por primera vez en 1957 la hipótesis de “La abuela”, postulando que cuando la mujer ya no puede procrear por si misma, sigue cumpliendo esta función biológica tan importante ayudando en la crianza de los hijos de sus hijos,  asegurándose así la supervivencia de la especie. Y teniendo en cuenta lo largo que es el periodo en el ser humano desde que nace hasta que puede desenvolverse por si mismo, sin esta ayuda, en las sociedades tradicionales y antiguas, las mujeres hubieran tenido muchos menos hijos.

Curiosamente, si observamos a las abuelas ballenas, es justo lo que hacen con sus nietos ballenatos.  No es broma. Podéis leerlo en el artículo  Evolution of Menopause que estoy comentando.

Hoy en día, en la sociedad española, muchos abuelos están cumpliendo esa función evolutiva tan importante.  No está nada mal saber que somos valiosos y valiosas para la madre naturaleza.

Unos párrafos más arriba  os he pedido que notaseis que había escrito en negrita y subrayado las palabras principal consecuencia, refiriéndome al final del periodo reproductivo de la mujer como consecuencia de la disminución de hormonas, porque esta disminución hormonal acelera el proceso de envejecimiento en la mujer y en relación a estos cambios físicos acelerados nuestra psique reacciona y mucho se mueve dentro de nosotras.

Para mí, una de las consecuencias de la menopausia que me han traído un poco contrariada han sido los sofocos nocturnos, sobre todo en invierno. Cuando me daban, quitaba toda la ropa de la cama, cuando pasaban, me helaba de frío y por las mañanas me levantaba cansada por el ajetreo nocturno. Gracias a Dios las olas de calor nocturno van desapareciendo.  Pero por otro lado,  la desaparición del período ha sido una bendición porque yo tenía un síndrome premenstrual bastante jodido a nivel anímico,   me ponía muy sensible e irritable, y esos síntomas han desaparecido con los periodos.

Y tú. ¿Cuál es tu experiencia? ¿Cómo te sientes respecto a la menopausia? ¿Qué síntomas físicos te molestan más? ¿Cómo van tus emociones? ¿Y tu vida sexual? ¿Qué cosas te preocupan? ¿Qué ventajas encuentras a esta nueva etapa de tu vida?

En los próximos artículos iremos aprendiendo más sobre la menopausia. Hablaremos de los cambios que se producen en nuestros cuerpos y  por ende en nuestra mente y en nuestra  alma.

Espero que me acompañéis en esta aventura.

Carmen Martínez