MENOPAUSIA Y TABACO

MENOPAUSIA Y TABACO

Si estás rondando la menopausia, probablemente empezaste a fumar cuando solamente eras una adolescente, cuando fumar era lo que hacía la mayoría de las personas, cuando se podía fumar dentro de bares, restaurantes, aviones e  incluso podías ver a muchos médicos fumando en su consulta.

Si has decidido dejar de fumar, obviamente, ya conoces muchas de las consecuencias negativas que el tabaco tiene para la salud. sin embargo, a pesar de tener todo este conocimiento, no puedes dejar el hábito,

Quería haber abordado este artículo haciendo insistencia una vez más, en cómo el tabaco es perjudicial especialmente para las mujeres y con consecuencias más dañinas en la época de la menopausia.  A mí me ayuda mucho comprender los mecanismos fisiológicos que y biológicos que están detrás de nuestra conducta y había aprendido en un curso de actualización de Neurociencia como el bulbo olfativo está íntimamente relacionado con nuestras emociones y como cuando el bulbo olfativo está inhibido tenemos un menor control de nuestras emociones negativas como la ansiedad  y el miedo y relacionado con esto una mayor percepción del dolor. Y cómo ya sabéis por experiencia, el olfato está muy disminuido en fumadores.De hecho, está comprobado que las mujeres fumadoras sufren de reglas más dolorosas  y quizás una explicación plausible  sea porque tienen el bulbo olfativo inhibido.

Te acabo de proporcionar un motivo más para tu lista de porqués para  dejar de fumar.

Pero como ya has comprobado el conocimiento no es suficiente cómo fuerza motivadora para dejar un hábito tan difícil.

Si el conocimiento no es suficiente, ¿que ha motivado a las personas  que han dejado de fumar? 

Para contestar esta pregunta hablé con varias personas que habían sido fumadora  y les pregunte sobre su motivación y cómo lo hicieron

Algunas comentaron que ya estaban sintiendo los problemas de salud que el tabaco provoca, otros comentaron que lo hicieron por otras personas a las que querían muchísimo Yo mismo deje de fumar por un buen ataque de asma que casi me lleva al hospital, Pero también conozco a personas asmáticas que no han dejado de fumar. ¿Que marca la diferencia entre unas personas y otras? 

La diferencia  no esté tanto en  la motivación.  La motivación te permite arrancar,  pero  no te lleva muy lejos. La diferencia quizá se encuentra en las estrategias que han tomado para mantenerse alejados del tabaco y superar los síntomas físicos y psicológicos que les produce la dependencia. 

Para que  algo que hacemos una vez, se convierta en un hábito necesitaremos principalmente que venga seguido de consecuencias positivas inmediatas. Esas consecuencias positivas nos impulsarán a repetir esa conducta  para seguir consiguiendo eso tan agradable, estimulante, placentero..

Así que tenemos dos elementos claves para que algo que hacemos se convierta en un hábito: consecuencias positivas y repetición.

Probablemente las primeras veces que te pusiste un cigarrillo a la boca, casi te ahogas, encontraste que sabía fatal y quizá te dieron hasta arcadas, pero estabas con tus amigos pasándolo bien, con la sensación de que eras un poco rebelde, salvaje y queriendo imitar a los guays del grupo. Fumar te  aportó diversión, aceptación social y sentimiento de que ya eras un adulto..Para un adolescente pocas cosas son más importantes y eso hizo que probaras una y otra vez, a pesar de la tos y el sabor, hasta que empezó a gustarte. Consecuencias positivas inmediatas y repetición.

Sin embargo la nicotina no es una sustancia especialmente adictiva, sus efectos sobre el organismos, son modestos..Sabemos que la nicotina estimula el sistema nervioso produciéndose una activación que nos permite estar más concentrados y seamos un poquito más rápidos algo así como lo que haría un buen caf , y a la vez,  el fumar  sirve para relajarnos porque lo  tenemos  asociado con amigos, risas, bienestar.

Entonces ¿por qué si la nicotina no tiene un efecto tan fuerte sobre el organismo el fumar es tan adictivo?. 

Por la manera en que la consumimos Es un hábito que está grabado a fuego a golpe de repetición. Cuando fumamos un cigarro como mínimo le vamos a dar 10 caladas a ese cigarro y vamos a estar unos 5 minutos con  ese cigarrillo. Eso significa que a lo largo del día si tú te has fumado 20 cigarrillos, has repetido 200 veces la acción de inhalar nicotina, y habrás pasado más de hora y media fumando sin parar.  Imagina que en vez de fumar, se tratase de aprender un idioma y repitieras las palabras a diario 200 veces al día, cada día de la semana. Ya hablarías unos cuantos idiomas.

Después, de esta breve y tal vez incompleta explicación quiero compartir contigo una serie de pasos que te ayudarán a dejar el tabaco.

1º. Busca ese  motivo personal que te dé el impulso para el cambio.

2º  Establece tu estrategia

Tienes que tener claro que va a ser difícil, Cuando al cuerpo le quitamos eso que le hace sentir bien, protesta haciéndonos sentir mal, aumentando nuestra ansiedad, nuestra sensación de dolor. Es decir, nos va a provocar síndrome de abstinencia.

Debemos tener planeado que vamos a hacer en esos momentos.

Antes de quitarte el tabaco aprende técnicas de control de la ansiedad. como la relajación,  técnicas de respiración, mindfullnes. Estás técnicas necesitan práctica para que sean efectivas en los momentos de alta ansiedad.

Puedes utilizar también la hipnosis que te ayudará a que aparezcan sensaciones desagradables cada vez que huelas el tabaco, o a asociar acciones muy sencillas que te permitan entrar en relajación en sólo unos segundos. Un día hablaremos más de la hipnosis. No es la panacea, pero puede ayudar.

Has de saber que la fuerza de voluntad no es un  don divino, ni un recurso infinito, es decir tú autocontrol no es ilimitado, depende en gran medida, de cuántas cosas tengas que estar controlando en tu vida.Y como la vida no es sencilla y no estamos en un paraíso zen, una de las estrategias más efectivas para eliminar un hábito insano es tratar de eliminar todas las tentaciones posibles

Es decir, es más fácil que tengas éxito en tu propósito de dejar de fumar si no tienes tabaco.

Si estás rodeado de personas fumadoras, tendrás que planear qué vas a hacer cuando estés con ellas. Si son amigos o familiares puedes pedirles que eviten fumar delante de ti o como mínimo que no te inviten a fumar y que te apoyen en tu propósito. Si son compañeros de trabajo que fuman durante los descansos del trabajo, quizá durante un tiempo, deberás hacer el descanso con otros compañeros que no fumen o no acompañarlos cuando salen a fumar, aunque te sientas un poco sola.

Hazte una lista de todas aquellas situaciones en las que el tabaco te llama más fuertemente y planifica alternativas a esas situaciones. Piénsalo ya, no esperes al momento, porque probablemente caigas en la tentación si la tienes a mano. 

Por ejemplo, el tabaco suele estar asociado al café. Puedes sustituir el café por un té o  por un caramelo sin azúcar con sabor a café

Busca alternativas a esas situaciones. Rompe con las costumbres.

3º Prémiate.

Cada vez que estés en una de esas situaciones en las que el tabaco te llama muchísimo y no cedes a la tentación, prémiate.  

Hazte un elogio aunque sea en silencio. Algo así como “Bien hecho. Tú lo vales”

También puedes conseguir un montón de monedas y preparar un tarro de cristal (que veas su interior) para poner monedas con el valor de cada cigarrillo que no te fumes. Y gasta ese dinero contigo misma. Un masaje, una sesión de manicura, un buen libro, algo de ropa. Lo que te guste.

No esperes mucho  en gastar el dinero. Las recompensas lejanas en el tiempo no son tan poderosas,

4º Castígate 

Son muy motivadores los premios, pero también lo son los castigos. Cuántas cosas no hacemos para evitar las consecuencias. A mi, unas cuantas multas me quitaron la afición a aparcar en segunda fila.

Decide qué consecuencias negativas inmediatas te vas a autoimponer si caes en la tentación..

Puede ser, que ese dinerito que tenías guardado para gastarlo en ti misma, directamente lo tires a la basura.

Tiene que ser algo que te duela. No vale dárselo a los pobres, porque al final, eso haría que te sintieras bien, como una buena persona.

5º. Busca un cómplice.

Puede ser un compañero de viaje, alguien que quiera emprender este camino  a la salud contigo, que a la vez te sirva de apoyo y de policía,  que se encargue de verificar que te castigas cuando lo tienes que hacer.

Si no encuentras compañero de viaje, seguro que encuentras policías. A la gente le gusta el poder. Si les permites tirar tu dinero a la basura o quedárselo para ellos mismos, vas a encontrar un montón de voluntarios y voluntarias que te ayuden.

6º Ni te martirices, ni te malcries.

Ten en cuenta que el malestar que sufrirás al dejar el tabaco va a ir disminuyendo con el tiempo  y un día podrás decir ya casi no echo de menos el tabaco, pero en ese transcurso de tiempo puede que tu vida personal se complique y tengas recaídas. No te castigues demasiado, pero tampoco caigas en el victimismo y la autocompasión. Date un tiempo,ponte una fecha breve y empieza otra vez.

7º Quien mucho abarca, poco aprieta.

Si decides dejar de fumar, eliminando de golpe el tabaco, como yo te propongo en este post. Probablemente te encuentres comiendo más de lo habitual o que te llamen más los dulces o las comidas “no muy sanas”. O quizá te encuentres consumiendo más alcohol de lo que lo hacías habitualmente. 

Necesitamos placer para vivir, y si eliminas uno de los placeres que te ayudaban a disminuir el estrés y la ansiedad del día a día, tu cuerpo te va a pedir otros placeres. 

Es totalmente normal. Pero no queremos ir de Guatemala a Guatepeor.

Como con el tabaco. Si no lo tienes disponible, más difícil será que caigas.. No te veo yo sentada en el sofá relamiendo un bote de espárragos en conserva o cogiendo el puntito con agua con gas.

Pero no decidas dejar de fumar y adelgazar a la vez, a no ser que tengas superpoderes.

8º Mímate un poco cada día.

Necesitamos pequeños placeres para vivir, independientemente del premio que te dés por superar las situaciones difíciles. Dedícate un poco de tiempo a ti cada día.  Diez minutos de tu música favorita.  una ducha con un gel que huele genial, un café con una amiga o una simple llamada de teléfono, un encuentro íntimo con velas, un rato de juego con tu mascota. etc

9º Oxigénate.

Un poco de tiempo al aire libre, un poco de ejercicio físico o danza. Haz ejercicios de respiración.  Desatasca tus pulmones y recupera tu bulbo olfativo.  Aprovecha para oler.

10º Agradece la oportunidad que tienes de dejar de fumar y sentir más la vida.

Y cómo no. Aquí estoy para acompañarte si así lo necesitas.

 

Y como de costumbre te dejo algún artículo científico que apoya lo que comparto contigo.

Olfaction as a marker for depression. Ilona Croy y Tomas Hummel en Journal of Neurology, vol. 264, págs. 631-638, 2017.

Sad man’s nose: Emotion induction and olfactory perception. E. L. R. Flohr et al. en Emotion, vol. 17, n.o 2, págs. 369-378, 2017.

 

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