«YO MONTAÑA: UNA PRÁCTICA PARA FORTALECER TU MUNDO INTERIOR»
El ejercicio del «Yo Montaña»: un camino hacia
la calma emocional
En nuestro día a día, a veces sentimos que las emociones y pensamientos nos arrastran como si fuéramos hojas al viento.
Podemos llegar a creer que somos nuestras emociones, que somos nuestros pensamientos.
Pero… ¿y si te dijera que tú eres mucho más que eso?
El ejercicio del Yo Montaña nos invita a reconectar con una parte profunda y estable de nosotros mismos.
A recordar que, como una gran montaña, podemos estar presentes, firmes y serenos, pase lo que pase a nuestro alrededor.
Una montaña muy cercana
Cuando era pequeña, desde la ventana de mi habitación en Gandia, podía ver el Molló de la Creu, una montaña modesta pero firme, que parecía observarlo todo en silencio.
Daba igual si llovía, si hacía viento o si el cielo estaba despejado: el Molló siempre estaba ahí.
A lo largo de los años, mientras todo cambiaba —amistades, estudios, emociones, etapas— esa montaña me recordaba que hay algo que puede permanecer firme incluso cuando todo alrededor se mueve.
Hoy, como psicóloga en Gandia, esa imagen me acompaña cuando acompaño a otras personas en sus propios procesos de cambio.
Y el ejercicio del Yo Montaña es una herramienta preciosa para recordarnos esa estabilidad interior.
¿En qué consiste este ejercicio?
El Yo Montaña es una metáfora poderosa: imagina que tú eres una montaña.
Sólida, antigua, testigo silencioso de tormentas, vientos, soles y lluvias.
Estos fenómenos representan tus pensamientos, emociones y circunstancias.
El clima cambia constantemente.
A veces llueve, a veces truena, a veces el cielo se despeja.
Pero la montaña siempre permanece. Firme. Atenta. Observando sin perderse en lo que pasa.
¿Por qué es tan importante practicarlo?
1. Porque nos ayuda a diferenciarnos de nuestras emociones.
No somos lo que sentimos: sentimos tristeza, pero no somos tristeza.
No somos lo que pensamos: tenemos pensamientos, pero no somos esos pensamientos.
2. Porque cultiva nuestra capacidad de observación interna.
Aprendemos a mirar sin juzgar, sin luchar, sin aferrarnos.
Aprendemos a darnos espacio para sentir y, al mismo tiempo, permanecer en calma.
3. Porque refuerza nuestra estabilidad emocional.
Cuando recordamos que somos la montaña, no nos dejamos arrastrar tan fácilmente.
Sabemos que todo pasa: las tormentas, los momentos difíciles, también el dolor.
Un paso hacia el autocuidado
El Yo Montaña no se trata de ignorar lo que sentimos.
Se trata de aprender a estar con ello de una forma más amable, más sabia.
Cada vez que te sientas sobrepasado, cierra los ojos un instante e imagina:
Eres una montaña.
Sientes la lluvia, escuchas el viento, ves las nubes… pero tú sigues ahí.
Inmenso. Vivo. Pacífico.
Psicología en Gandia: estás acompañado
Si estás en Gandia o alrededores y sientes que te vendría bien aprender a relacionarte mejor con tus emociones, puedes contar conmigo.
En Camino de Salut, trabajamos desde el cuidado, la cercanía y el respeto por tu propio ritmo.
💬 ¿Te gustaría comenzar a practicar este tipo de ejercicios en tu proceso personal?
Estoy aquí para acompañarte.
Pide tu primera sesión de psicología en Gandia y fortalezcamos tu mente juntos. 🌿